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Convención

Asisto a una convención de empresa así que es inevitable el encuentro con socios a lo que hace tiempo que no veía.  Los sentimientos son algo confusos, contradictorios incluso. Todos somos diez años más viejos y, según el caso, nos reconocemos a duras penas. Son situaciones desconcertantes que toreo como puedo. Pero la alegría del reencuentro es una recompensa. Viejos amigos y socios pasando unos días de ocio y reencuentro. Con algunos no es así, los malos rollos se dan en cualquier comunidad, pero se hace de tripas corazón, qué remedio.

En esta isla el viento no cesa su monótono soplo, desesperante como una tortura que ponga a prueba la paciencia más que la resistencia al dolor. Yo tengo poco aguante ante ambas experiencias, así que ahogo mis agobios en gin tonics. Después, en casa, tendré que expiar mis excesos, pero lo tengo asumido y no me importa.

Nadie tiene noticia de Bvalltu aquí. Espero que esa ignorancia no me afecte hasta el punto de desilusionarme. No, creo que no.

 

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El ocio de Bvalltu

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Apuesta

Las molestias corporales, cuando por algún motivo se enquistan y se vuelven insidiosas, desmejoran notablemente la calidad de vida. Yo, por ejemplo, debido a una pequeña pero irreductible infección que se manifiesta en forma de perenne cansancio, me veo impedido para escribir mi obra maestra y, quién sabe, tal vez la piedra angular de la literatura del siglo XXI. Nadie recordará dentro unos años (¡qué digo! Unos meses y gracias) las inserciones banales en un blog de un aspirante a escritor. Pero si pudiera escribir esa obra excelsa, es más que probable que estas escasas líneas se subastasen algún día en Sotheby’s y que algún potentado con tanto talento para los negocios como escaso criterio para la apreciación del arte pagase por ellas una fortuna. A veces, muchas veces en mi opinión, la fama es cuestión de detalles, como conocer a la persona adecuada en el momento oportuno, o con más probabilidad ser hijo, sobrino, cuñado o amante de la querida de un subsecretario con menos méritos ...

Si un hombre...

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