No hay mérito en sobrevivir al tiempo. Yo llevo más de un milenio en este planeta y no se me caen los anillos por eso, el tiempo no ha hecho mella en mí. Sólo que el tiempo posee una cualidad de devastadores consecuencias para los vivos, y es la paciencia. De entre todos los dones posibles la paciencia es el más valioso. La tienen los chinos y por eso hay que temerles. La paciencia fermenta como lo grandes vinos y el tiempo siempre saca jugo de ella. No se puede combatir con las armas habituales porque se escapa siempre a trote de caballo hacia la eternidad. Pero ahora que lo pienso el tiempo no es un actor sino el escenario, así que hablar de dones no tiene sentido aplicado a un no-ser, pero yo siempre lo he tenido tan presente que se ha vuelto tan familiar como un figurante de comedia barataa un espectador reincidente, Zeus y Júpiter me perdonen. Y ahora explico el sinsentido aparente conque comencé esta ridícula reflexión. ¿Cómo se puede sobrevivir al tiempo? Parece un disparate. Y lo es. Pero tenemos imaginación y, en algunos casos, ilusión. Dos armas que anulan el inevitable e imprescindible escenario temporal, pero que nos ayudan a descojonarnos, si es preciso, de él, a reírnos de su sórdido cometido, a vivir sin la sombría perspectiva del escaso futuro que nos ha sido concedido.
Las molestias corporales, cuando por algún motivo se enquistan y se vuelven insidiosas, desmejoran notablemente la calidad de vida. Yo, por ejemplo, debido a una pequeña pero irreductible infección que se manifiesta en forma de perenne cansancio, me veo impedido para escribir mi obra maestra y, quién sabe, tal vez la piedra angular de la literatura del siglo XXI. Nadie recordará dentro unos años (¡qué digo! Unos meses y gracias) las inserciones banales en un blog de un aspirante a escritor. Pero si pudiera escribir esa obra excelsa, es más que probable que estas escasas líneas se subastasen algún día en Sotheby’s y que algún potentado con tanto talento para los negocios como escaso criterio para la apreciación del arte pagase por ellas una fortuna. A veces, muchas veces en mi opinión, la fama es cuestión de detalles, como conocer a la persona adecuada en el momento oportuno, o con más probabilidad ser hijo, sobrino, cuñado o amante de la querida de un subsecretario con menos méritos ...
Comentarios
Lo de sobrevivir al tiempo no me parece raro. Yo creo que la mayoría lo hace, por el bien o por el mal que dejan en el recuerdo. Tú que eres milenario lo has tenido que comprobar.
Un abrazo
Un abrazo.