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Lamentables políticos

El lenguaje de los políticos de este país casi siempre ha sido tendencioso y falaz . Han caído voluntariamente en el populismo para tratar de arrimar el ascua a su sardina. Los políticos españoles de los últimos treinta años siempre han destacado por su flirteo con la demagogia, que es la perversión de la democracia, es decir, han utilizado las palabras y los ademanes para confundir, a través de la persuasión y la seducción más rastreras, al pueblo, buscando su voto para continuar lo más posible en el poder, cada cual a su manera y de acuerdo con los supuestos privilegios sagrados de su zona, región o autonomía. Algunos políticos catalanes hablan ahora de anomalía histórica para hacer una llamada ciudadana a la independencia de Cataluña. Pero se olvidan de explicar -o puede que lo ignoren- que la historia no puede ser anómala porque se limita a registrar sucesos que han ido acaeciendo, hechos desnudos que solo los historicistas se atreven, con mucha osadía, a interpretar...

De vuelta en casa

Hace dos días regresé de mi último viaje. Estoy cansado, ha sido una paliza. Como no soy un viajero al uso me meto en líos. No voy a restaurantes de postín ni visito zoos o atracciones, simplemente paseo de sol a sol por calles que a veces se vuelven siniestras, aunque jamás me siento amenazado, tal vez porque cuando me sumerjo en una cultura desconocida no sé qué debo temer, o tal vez porque mi ignorancia me vuelve temerario; tanto da. Me gusta perderme en medio de las multitudes porque es cuando más disfruto de la soledad. Me relaciono lo imprescindible para no creerme muerto, pero nunca voy más allá de la mera cortesía. Encuentro rincones hermosos que no salen en las guías y me siento a desvariar con los recuerdos de lecturas muy tempranas que ya me auguraban que conocería esos sitios. Disfruto y vivo, a veces lloro, la hermosura del conocimiento inesperado siempre me ha tocado la fibra. Al final vuelvo a casa con el alma más henchida, sabiéndome más comprensivo y men...

Marsé

El escritor Juan Marsé, unos de mis novelistas de cabecera, dijo en una entrevista que aunque escribía sus novelas en castellano, su lengua materna era el catalán. Hasta aquí nada que objetar, porque es el mismo caso que Eduardo Mendoza o Vázquez Montalbán y ambos autores se han desenvuelto con singular maestría escribiendo en castellano, lo mismo que Juan Marsé. Pero en esa misma entrevista Marsé comparaba su situación con la de Nabokov y Conrad, autores que escribieron en inglés siendo sus lenguas maternas, respectivamente, el ruso y el polaco. A mí me cuesta ver un paralelismo en las situaciones de estos dos últimos escritores, que tuvieron que aprender inglés ya de mayores y escribir en esa lengua para ellos tardía, y ausente por tanto en sus recuerdos de niñez que tan importantes son en la obra de todo autor, y el bilingüismo de Marsé, que aprendió ambas lenguas de niño. De hecho, creo que fue Mendoza quien comentó en una ocasión que hablaba en catalán con, por ...

A un falso amigo

Ser caballero supone ser amigo de causas nobles y luchar por ellas y a Dios pongo por testigo que al no poder yo luchar conmigo dejé mi causa abandonada a las estrellas. Ser compañero supone ser amigo de amigos que se dicen compañeros pero su boca sabe solo decir: "pido". Cuando repaso mi historial maldigo a los que “amigos para siempre” me dijeron. Ser desprendido supone ser amigo de anteponer tus penas a las mías y lo indefendible defender contigo sacando pecho ante cualquier castigo y por ti ser castigado cualquier día. Fui caballero, compañero y desprendido, abandoné mi causa y abanderé la tuya y con orgullo firmo lo que digo. De nada de lo dicho me desdigo. El premio cosechado fue una puya. Te muestro mi sonrisa y me despido.

Matar al Papa

Una vez soñé que mataba al Papa. El hombre no me había hecho nada, al menos de manera directa, aunque a través de sus prosélitos y maestros míos... pero eso es otra historia. Digo que no me había hecho nada, pero se lo estaba haciendo con gran crueldad disculpada a su parecer por una perenne sonrisa beatífica, a millones de personas en el mundo, sobre todo a los más pobres que suelen ser para colmo los peor informados. El peor delito del Santo Padre era, a mi parecer, la recomendación/imposición de no usar condón durante el coito. Según él y desde siglos atrás todos los ministros de la iglesia católica, la coyunda entre hombre y mujer debe tener como finalidad la procreación. El disfrute es un mal inevitable -un side effect, en jerga bélica- y debe limitarse a su mínima expresión dentro de las posibilidades humanas. Y aquí surgen dos debates, a saber: 1) ¿Es digno alumbrar un niño al mundo sabiendo que trae una condena de muerte debajo del brazo, condena que cumplirá al poco no sin a...

El gran John Fowles

Imagínense mi decepción cuando Laura se negó a dar el 'sí' en la ceremonia de nuestro matrimonio. Son ese tipo de cosas que se relatan con su no poca retranca, son leyendas urbanas que de tan manidas pierden cualquier verosimilitud, como sketches muy repetidos en viejas películas sin sonido, como una broma de mal gusto que le puede pasar a cualquiera... menos a ti. Pero me estaba pasando a mí. Y no pude sino recordar. Recordar el día que la vi saliendo del colegio con sus compañeras; era la más guapa, mi Laura. Aceché día tras día desde mi furgoneta hasta que uno de ellos se quedó sola camino de su casa... y no sé ahora cómo, los recuerdos se me amontonan, logré subirla en la furgoneta y la traje a casa. Desde entonces nada le ha faltado y a pesar de sus gritos y sus súplicas (¿por qué? ¿Qué quieres de mí? ¿para qué me retienes aquí recluída?) siempre disfruté negándole una explicación a lo que para mí mismo resultaba inexplicable. Ella, pretenciosa, quería ver cada ...

Joven, feliz e indocumentado.

Uno se pasa las horas buscando un tema sobre el que escribir hasta que un día se da cuenta que temas, así en abstracto, sobran, pero ya sea pereza mental o bien autoengaño el caso es que uno no los ve, no los caza al vuelo, ni siquiera toma notas. No hay peor ciego que el que no quiere ver, dice el saber popular, que tiende a exagerar y en las exageraciones siempre hay algo de verdad. Vale, de acuerdo, temas no faltan, soy consciente de eso, ¿entonces? Entonces acudo de nuevo a la pereza mental y al autoengaño. ¿Por qué me da pereza escribir sabiendo que esa actividad me proporciona deleite, que tal vez escribir sea incluso mi destino? Suena a paradoja o apunta a una personalidad masoquista. Disculpen que no tome partido, estoy analizándome y cuesta ser objetivo con uno mismo. Paradoja sana, masoquismo insano, no sé. Sinteticemos, la paradójica desgana que me impide escribir nace del... ¡miedo! Sí, eso es, el miedo me tiene en el dique seco, pero miedo ¿a qué? ¿A no tener la...