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Esos amores

Mi amiga Lenuskana es una romántica escaldada por el romanticismo, aunque ella no lo sabe. Cree que el amor es el trampolín para la felicidad. Yo, que la desilusioné mucho, contemplo impotente su inamovible creencia de que el amor verdadero acudirá en su salvación; y sufro por ella. El amor, como cualquier otro sentimiento, es relativo, y depende tanto del convencimiento de su perdurabilidad como de la sinceridad para con la otra persona que cada cual se digna condecer. Pero el problema surge cuando ese relativismo, en algunas personas -¿la mayoría?-, degenera en hipocresía, y eso duele cuando, tarde o temprano, acabas advirtiéndolo. No puedo pedirle a mi amiga que se deshaga de ese amor canceroso, lo único que me está permitido hacer es sentarme y escuchar sus penas. O lo que tenga que decirme.

 

Comentarios

cubete's kids ha dicho que…
Querido compañero, tengo algo que confesarte, yo soy una romántica al igual que tu amiga.
Creo en el amor y no sé lo que es, pero a mí, me hace feliz.
Mañana será otro día y tal vez hablemos de desamor, pero hoy no
Luis Recuenco ha dicho que…
Pues entonces ¡que nunca llegue el mañana!

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