Cuba y Venezuela, y otras dictaduras payasas como Bolivia y Nicaragua. Esto mencionó Vargas Llosa en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, así se refirió a naciones bananeras con disfraz democrático que el tiempo rescatará de su ignorancia e ignominia política. No sé ustedes, pero yo no veo peligro de ideología fascista en el discurso de Mario. En cambio, el actor Guillermo Toledo nos previene sobre las ideas fascistas del galardonado. Hablo de nuevo sobre el peligro del uso de la palestra de la fama para divulgar un ideario personal. Señor Toledo, usted sabrá el motivo de su ojeriza hacia un autor tan inmenso, pero tenga a bien considerar que la talla artística de la persona sobre la que opina es cualitativamente diferente de la suya, tal vez inalcanzable para usted, como lo es, pese a lo que le pese, su nivel de compromiso social. Gracias, Mario.
Ayer fui al cine. Alien versus Predator. La gente chillaba y hacía todo tipo de aspavientos. Mi sentido del miedo, muy distinto del de los humanos, no se ve afectado por ese tipo de imágenes y secuencias manidas de supuesto terror. En mi planeta, esa película equivaldría a una actuación de Epi y Blas, como mucho. El monstruo de las galletas, ese sí que se gana el sueldo, ¡qué monstruo! –literalmente-. A mí también me encantan las galletas, sobre todo las que tienen tropezones –las inglesas, esas son las que rompen-. Gastronomía. No sé qué comen en mi planeta –se lo preguntaré a mi madre en nuestra próxima comunicación mental interestelar-, pero aquí, en la Tierra, según el sitio a veces no hay forma de ingerir lo que te sirven. Otras veces, en cambio, hay que reconocer que el paladar advierte el esfuerzo y buen hacer del chef o cocinero mayor y agradece el resultado, aunque por lo que a mí respecta no logro alcanzar las cimas de placer gastronómico a las que algunos entendidos...
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