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Entradas

Cuernos

  Hablar de relaciones sentimentales es hablar, tarde o temprano, de cuernos. No quiero decir, Dios me libre, que en toda relación sentimental deba existir un episodio de cuernos, pero los cuernos no suelen estar previstos cuando se comienza una relación y ya solo por eso es comprensible el revuelo que causan, por lo inesperado, cuando toman cuerpo. Debido a la naturaleza machista de la sociedad española si es el hombre el cornudo se le llama eso, cornudo y a su mujer puta. Si lo es la mujer se la llama cándida, ilusa o tonta y a su marido mujeriego. ¿Son moralmente confrontables los términos 'puta' y 'mujeriego'? Si. ¿Son equiparables? No. Una puta, cuando el apelativo es usado para designar a una adúltera, es una persona vil, deleznable, una mala esposa y peor madre. Alguien prescindible en el seno sagrado de una unidad familiar. En cambio, si el adúltero es el marido, pues bueno, ha salido mujeriego el hombre, tampoco es para tanto y su expulsión del nido familiar p...

Relaciones

  Una de las putadas de las relaciones sentimentales es que tienen un fin. Unas veces -en el mejor de los casos aunque suene tétrico- por el fallecimiento de uno de los amantes, otras, las más por un desacuerdo en cuyo amplio espectro es imposible profundizar. En resumen, que se acaba; finito. Yo he pasado por varias y puedo atestiguar que lo peor es siempre el final. Una putada muy didáctica que nos muestra en un periodo relativamente corto la brevedad de la vida. Si reponerse y subsistir como acto reflejo de supervivencia tiene sentido es algo que se escapa a mi entendimiento. Porque vivir con dolor, con ese tipo de dolor, comprendo que sea cuestionable y haya quien opte por no sufrir. La vida es corta y debe ser acometida con intensidad, por eso cuando a causa de una pena de amor languidecemos el recurso de 'adiós, muy buenas' debe ser entendido y disculpado. Pero siempre podemos elegir lo contrario y apechar con la pena a pecho descubierto. Esta opción es la preferida de l...

Opinar

Hace un par de días un periódico de tirada nacional daba el siguiente título a una entrevista a un actor español: “Ser intelectual y ser de derechas son cosas incompatibles, o se es intelectual o se es de derechas.” Desconozco, porque no leí la entrevista, si la frase fue sacada de contexto. Pero no pudo evitar una pequeña reflexión por mi parte ya que estoy algo cansado de la excesiva intromisión de la política en la vida diaria de los ciudadanos. Soy consciente de que en un sistema democrático que ha acatado -con mayor o menor recelo- un determinado modelo de comportamiento en sus relaciones comerciales como el capitalista tenga dudas de ese sistema cuando falla y lleva a los ciudadanos al límite de sus posibilidades y de su aguante. Que el fallo no se deba al sistema adoptado sino a la manera en que los políticos lo interpretan/manejan/manipulan no pasa de ser una convicción personal, pero profunda. No reconocería a un intelectual ni en estado de hiperlucidez, o sea b...

Los zapatos nuevos XI

                                                                       XI   Habíamos dejado a nuestro héroe, Pablo Ramos, saliendo de un hotel discreto y decente en el que se había alojado aquella noche por consejo de su amigo Carlos. Viste un traje azul marino de buen corte y lleva cogida con su mano derecha un maletín en el que, entre otras cosas, oculta una pistola con silenciador que su amigo Carlos, propietario del arma, había insistido en que debía llevar. Pablo se había sincerado con Carlos contándole la historia de los zapatos del hindú y también los pormenores de su vida desgraciada, aunque esto último no hacía falta que se lo dijera porque Carlos lo sabía desde hacía mucho tiempo, más tiempo del que duraba la amistad entre ambos, porque fue Carlos quien, tras leer a hurtadillas algunos de...

Los zapatos nuevos X

                                                            X Pablo Ramos nunca había sido un tipo violento. De niño huía de las trifulcas en el colegio y nunca contestaba a las provocaciones de los alumnos chuletas. Siempre que podía escurría el bulto, como decían sus compañeros. Pero no era miedoso, simplemente sentía aversión por la violencia, le parecían un recurso primitivo y absurdo para resolver las diferencias. Por supuesto, jamás había tenido un arma de fuego en las manos y solo la insistencia de su amigo Carlos le había hecho reconsiderar su postura. Carlos, de joven, trabajó como ayudante de un detective privado en Londres, adonde fue con una beca de estudios, pero su temperamento aventurero era incompatible con un horario riguroso y unas clases aburridas. Como era joven y valiente se acostumbró a frecue...

Esa esquiva alma

Volviendo a incidir en el tema, que diría un tertuliano, no estaría de más replantear la pregunta -palabras textuales del tertuliano- que tanto debate ha provocado desde que el hombre es hombre -esto es mío, lo siento-, es decir, intentando ser concreto: ¿Qué es el alma? Quiero decir, ¿existe?, y si es así, ¿dónde? Me refiero al lugar geográfico del cuerpo humano. Pero me he perdido nada más comenzar, como siempre, la pregunta era: ¿Qué es el alma? Nada, ni flores, no hay respuesta incontestable. Conjeturas, sí; hipótesis, por supuesto; suposiciones sin fundamento científico, pero -y el tertuliano ahora se afana- es que la ciencia está sobrevalorada, somos esclavos del progreso y eso nos separa de nuestro ser esencial -redundante pero efectista-, de nuestro pasado, del legado de nuestros mayores. De acuerdo, vale, pero la pregunta sigue sin ser contestada. Para la religión cristiana el alma es lo que confiere a un ser de humanidad, algo así como un DNI celestial que cert...

Incidente en la venta del Trueno

El niño camina alegre por el polvoriento y áspero camino. Es pleno verano y le chorrea el sudor empapándole el torso y los brazos. También el culo lo tiene empapado. Silva fuerte para espantar la sed y se apaga de golpe el estridente chicharreo canicular; va camino de la venta del Trueno, a unos cinco kilómetros de la casa de sus abuelos, donde veranea con sus padres y hermanos. En la venta estarán su padre y sus tíos con algún amigo, bebiendo unas cervezas antes del almuerzo. A él le gusta acompañar a su padre cuando va allí porque siempre le compra algún refresco que el niño agradece como si fuese una bebida exótica. Además, le gusta asistir a las conversaciones de los mayores. Él tiene sólo nueve años pero ya sabe algo de fútbol y de toros. No le dejan intervenir en sus disputas pero alguna vez alguien, desarmado y solo en mitad de un debate, recurre a él buscando un ínfimo apoyo para su causa. -¿Verdad Luisillo que Gárate es mejor delantero que Amancio? -Yo soy ...