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Diálogo de sordos

Mil silencios de diáfana elocuencia

Que nacen en un pecho cualquiera

Dicen verdades redondas como eras

Mas nadie presta oído a sus sentencias.

 

Más de mil monólogos de ciencia

Que expertos en saberes profirieran

No alcanzaran a valer lo que valiera

Un silencioso dolor de penitencia.

 

Nos fue dada la voz y a voz en grito

Desde entonces nos comunicamos

Convirtiendo diálogo en refrito.

 

Si hemos heredado nuestro oído

¿Por qué sólo la lengua utilizamos?

¿Por qué ser sordos, necios y aburridos?

Comentarios

Arcángel Mirón ha dicho que…
Incluso vas a lograr que deje de desconfiar de los sonetos, y pase a disfrutarlos.

:)

Un abrazo.
Luis Recuenco ha dicho que…
Yo los llamo sonetones, haciendo juego de palabras con el Sonotone para sordos. Soy sordo a la poesía, no tengo oído poético, qué le vamos a hacer.

Un abrazo

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