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Entradas

Tiene narices

  Hay programas de televisión que son un asco, y otros que dan asco. Dentro del último grupo está 'Sálvame', o algo sí. Sus participantes proceden de ancestros reptilianos, por eso nunca se muerden la lengua, porque se envenenarían. Me he resistido a hablar sobre este asunto por pura vergüenza, pero es que están envenenado el país con pequeñas dosis diarias de toxinas. La señorita Esteban proclama acongojada que los últimos meses había actuado bajo la influencia de ciertas substancias de las que, tras un proceso de desintoxicación, se haya por fin libre. Entre lágrimas suplica la comprensión de sus contertulios para superar del todo el problema y a los dos programas se comporta de nuevo como miss maricoño, sin dejar títere con cabeza. Pero hija, estás en misa y repicando y pasándote por la nariz el supuesto amor que todo pueblo debe a su princesa. En realidad no sé por qué demonios hablo de temas que me la traen floja. Será que tanta mierda te embrutece y te atrae como un...

Palabras

  Un rayo de luna parte con su lengua brillante mi querido mar en dos diáfanos y a la vez oscuros fosos de ignotos aullidos cadenciosos y eternos. Pues empezamos bien. Porque ni hay luna ni rayo que riele el mar. Pero los poetas semos ansín. Valga decir gilipollas. ¿Cuántos poetas que se precien de tales existen y ejercen? Vayamos más allá: ¿Cuántos intelectuales? Seamos menos inconcretos: ¿Cuánta persona culta hay? Y ahora divago: ¿Cuántos periodistas manejan su idioma con un mínimo de rigor? El periódico 'El País' tiene su libro de estilo que debería servir de criba a tanto disparate léxico y aún ortográfico. Y otros diarios imagino que lo mismo. Y qué decir de los políticos, que se sirven del idioma como un arma y lo enturbian cada vez más. Gente culta se le supone, pero en la arena política evidencian ignorancia de sus lenguas. Y eso luego se transmite. La lengua es un instrumento de comunicación a la vez que una forma de arte. Winston ...

Gotas de lluvia

  Es desagradable encontrarse enfermo en un lugar extraño, ajeno a tu mundo habitual y relativamente seguro; en el extranjero, por ejemplo, un simple resfriado magnifica tu malestar y la vida entera se vuelve aparatosa e intolerable. Estás en la cama de la habitación del hotel y oyes las gotas de lluvia golpeando el cristal y ese sonido, tan amigable y confortador en tantas ocasiones, se torna desagradable e inhóspito y te produce melancolía y tristeza. ¿Será esto lo que ocurre en una vejez solitaria? Esa invalidez, esa congoja, esa impotencia. De momento, al menos, puedo recurrir a gente cercana en caso de extrema necesidad. Pero, ¿y de anciano? Cuando solo el consuelo de una vida sin decrepitud aporte a tu alma unas gotitas de alegría, cuando solo el consuelo de otra vida alivie un poquito lo que te queda de esta. Entonces, ¿qué? Porque como si en mi caso no existe ese mínimo consuelo, ¿a qué te puedes aferrar? ¿Qué último recurso servirá como bálsamo en esos postreros días? ¿Q...

De nuevo en París

  En París hace un frío que te cagas. El cielo el macizo y gris y no da cuartel, no invita a salir. Esta mañana le he echado huevos y he salido a pasear. A la media hora tuve que refugiarme en un pequeño local donde servían comidas y vinos. Pedí un tinto para entrar en calor y algo no muy abundante de comida, así se lo especifiqué a la chica de la barra. Me señaló unos salchichones colgados como propuesta. Dije: “Hombre, salchichones”. Ella repitió: “sarsisones”. Sí algo así, son típicos de mi tierra, dije. Ponme una tapita, por favor. Al rato me plantó en la barra una fuente de rodajas de salchichón. Me la comí enterita porque estaban buenísimas. La chica me invitó después aun fromage de goat, que era queso de cabra. Estaba para chuparse los dedos. Pedí más queso y el nombre del mismo. Me lo apuntó en un papel. Es un Dominique Latroix, rue Lille 23, 3º-A. A lo mejor mañana voy a probarlo de nuevo. A mí es que todo lo que huele a añejo me tira.

Cuernos

  Hablar de relaciones sentimentales es hablar, tarde o temprano, de cuernos. No quiero decir, Dios me libre, que en toda relación sentimental deba existir un episodio de cuernos, pero los cuernos no suelen estar previstos cuando se comienza una relación y ya solo por eso es comprensible el revuelo que causan, por lo inesperado, cuando toman cuerpo. Debido a la naturaleza machista de la sociedad española si es el hombre el cornudo se le llama eso, cornudo y a su mujer puta. Si lo es la mujer se la llama cándida, ilusa o tonta y a su marido mujeriego. ¿Son moralmente confrontables los términos 'puta' y 'mujeriego'? Si. ¿Son equiparables? No. Una puta, cuando el apelativo es usado para designar a una adúltera, es una persona vil, deleznable, una mala esposa y peor madre. Alguien prescindible en el seno sagrado de una unidad familiar. En cambio, si el adúltero es el marido, pues bueno, ha salido mujeriego el hombre, tampoco es para tanto y su expulsión del nido familiar p...

Relaciones

  Una de las putadas de las relaciones sentimentales es que tienen un fin. Unas veces -en el mejor de los casos aunque suene tétrico- por el fallecimiento de uno de los amantes, otras, las más por un desacuerdo en cuyo amplio espectro es imposible profundizar. En resumen, que se acaba; finito. Yo he pasado por varias y puedo atestiguar que lo peor es siempre el final. Una putada muy didáctica que nos muestra en un periodo relativamente corto la brevedad de la vida. Si reponerse y subsistir como acto reflejo de supervivencia tiene sentido es algo que se escapa a mi entendimiento. Porque vivir con dolor, con ese tipo de dolor, comprendo que sea cuestionable y haya quien opte por no sufrir. La vida es corta y debe ser acometida con intensidad, por eso cuando a causa de una pena de amor languidecemos el recurso de 'adiós, muy buenas' debe ser entendido y disculpado. Pero siempre podemos elegir lo contrario y apechar con la pena a pecho descubierto. Esta opción es la preferida de l...

Opinar

Hace un par de días un periódico de tirada nacional daba el siguiente título a una entrevista a un actor español: “Ser intelectual y ser de derechas son cosas incompatibles, o se es intelectual o se es de derechas.” Desconozco, porque no leí la entrevista, si la frase fue sacada de contexto. Pero no pudo evitar una pequeña reflexión por mi parte ya que estoy algo cansado de la excesiva intromisión de la política en la vida diaria de los ciudadanos. Soy consciente de que en un sistema democrático que ha acatado -con mayor o menor recelo- un determinado modelo de comportamiento en sus relaciones comerciales como el capitalista tenga dudas de ese sistema cuando falla y lleva a los ciudadanos al límite de sus posibilidades y de su aguante. Que el fallo no se deba al sistema adoptado sino a la manera en que los políticos lo interpretan/manejan/manipulan no pasa de ser una convicción personal, pero profunda. No reconocería a un intelectual ni en estado de hiperlucidez, o sea b...