Mis palabras son insuficientes para expresar tanto dolor. Sirvan, si pudieren, las de Miguel Hernandez, con mi amor y mi profunda pena: para mis tíos, tan carnales como mis padres, Antonia y Antonio. Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano. . Alimentando lluvias, caracolas Y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas . daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. . Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado. No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida. . Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos. . Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo...
Un alienígena alucinado.