Seguimos con el ciego paseando por la playa agarrado a la cadena de Boniato. Hace viento y empieza a refrescar. Sale bruscamente de sí mismo, se separa de sus pensamientos y decide que hay que regresar. En ese momento Boniato tira de la cadena y con ella de él, que casi cae. Logra conservar el equilibrio porque justo entonces el terreno se empina y él apoya su mano en una ladera imprevista mientras oye al perro ladrar con furia. ¿Qué habrá visto? Los tirones del perro le impiden recuperar del todo el equilibrio y se ve obligado a trastabillar en pos de Boniato subiendo por esa ladera. ¿Qué está pasando? Trata de gritarle al perro que se calle, pero una inquietud repentina le hace callar. Algo no va bien. Oye, lejanas, unas voces, sin distinguir las palabras. Al menos no todavía. El perro se ha detenido y él supone que está en la cima de aquel montículo de piedra y tierra, porque no recuerda que en esa zona hubiese una montaña o un obstáculo de mucho tamaño, debe de ser algo nuevo o q...
Un alienígena alucinado.