L os alienígenas somos por definición embusteros. Esto es una verdad galáctica que atañe a todos los seres intelectivamente operativos de cualquier planeta. Es también una gran falacia retórica, puesto que, bien pensado, todos somos alienígenas, vivamos o no -aquí reside la trampa- en nuestro planeta original, aquel que nos vio nacer -¿qué pasa con los que, como yo, nacimos en el espacio?- o en otro que el destino nos ha deparado. Digo que somos embusteros e inevitablemente lo aplico a una señorita con la cual mantuve, en un momento de delirio justificado, planes de futuro que duraron lo que yo tardé en culminar el acto amoroso -que no fue mucho, para ser un extraterrestre-; pero no entraba en mis planes compartir ni un ápice de mi vida con la dama, sino deshacerme de ella tras los avatares amorosos -no soy muy diferente a los demás tíos de este planeta, creo- que la penuria espacial del local nos permitió culminar a duras penas. Como, tras reflexionar sobre mis argumentos, en un prin...
Un alienígena alucinado.