II Nuestro hombre (no sería apropiado referirse a él como héroe, 'nuestro héroe', porque el conjunto de valores morales que atesora, su capacidad de raciocinio e intencionalidad vital lo capacitan más, mucho más, para ser un antihéroe que un héroe, pero ¿acaso existirían los héroes si no hubiera antihéroes? Son las dos caras de una misma moneda, y la existencia de unos presupone la de los otros y en su enfrentamiento se desata la tensión necesaria para dar vida al relato (basado en hechos reales o ficticios, lo mismo da). Caín y A...
Un alienígena alucinado.