XI Habíamos dejado a nuestro héroe, Pablo Ramos, saliendo de un hotel discreto y decente en el que se había alojado aquella noche por consejo de su amigo Carlos. Viste un traje azul marino de buen corte y lleva cogida con su mano derecha un maletín en el que, entre otras cosas, oculta una pistola con silenciador que su amigo Carlos, propietario del arma, había insistido en que debía llevar. Pablo se había sincerado con Carlos contándole la historia de los zapatos del hindú y también los pormenores de su vida desgraciada, aunque esto último no hacía falta que se lo dijera porque Carlos lo sabía desde hacía mucho tiempo, más tiempo del que duraba la amistad entre ambos, porque fue Carlos quien, tras leer a hurtadillas algunos de...
Un alienígena alucinado.