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Ya te digo

¿Cuál es el momento más adecuado para decir basta? ¿Cómo reconoce uno el instante en el que hay que parar? Y no me refiero a las relaciones sentimentales -aunque también-, sino a los diferentes episodios que suceden en la vida, cuya suma la articulan y le dan sentido. Porque ese final nunca avistado marca la diferencia entre lo que fue y es y lo que pudo haber sido y podría ser, entre lo existente y lo ausente, entre lo que somos y lo que ya nunca podremos ser. Y hay un componente de negligencia en esa ceguera que nos impide detenernos a tiempo, antes de que lo previsiblemente imprevisible determine nuestra realidad, porque decir que no a la siguiente copa, a la estéril llamada, a apretar el pedal del coche, a responder a un agresivo, a una indiferencia ante un ser querido, a tantos gestos prescindibles, es una responsabilidad tan decisiva que si lo supiéramos en su momento nos lo pensaríamos dos veces. Y pensar dos veces es la asignatura pendiente de la humanidad. Nuestra negligencia determina nuestro destino, pero somos una especie negligente por naturaleza, y contra la naturaleza no se puede ir, sería antinatural.

Comentarios

pepa mas gisbert ha dicho que…
Entre los que no se lo piensan dos veces y los que se lo piensan más de cien, andamos listos.

Un abrazo, es una pregunta que no creo que nunca podamos contestar
Unknown ha dicho que…
Hacemos demasiadas cosas contra la naturaleza. Si por lo menos algunas son positivas, como borrar la negligencia de nuestra vida, seguro que pensaríamos dos, tres y las veces necesarias, siempre sin salirnos del tiesto y las cosas finalmente nos saldrían mejor. Todo con moderación; los arrebatos llevan siempre a malos finales.
El Doctor ha dicho que…
¿Qué entendemos por naturaleza? Casi siempre tendemos a idealizarla cuando en verdad es violenta,caótica y ciega con respecto a la vida.Nosotros somos hijos de ella,nos ha hecho así.Desde la vida de los insectos hasta las orcas,todo es violento y parece no tener sentido.
Luis Recuenco ha dicho que…
Tal vez la violencia y el caos sean el núcleo de esa naturaleza que tratamos, inútilmente, de domesticar.
Luis Recuenco ha dicho que…
Buena pregunta que nos llega intacta, sin respuesta, desde que el primer humano la formuló.