Las moscas prefieren una buena mierda a un suculento solomillo. Sobre gustos, ya se sabe, y sobre todo si hablamos de otras especies. Excepto, tal vez, el oso hormiguero, los animales y las personas pueden cambiar su paladar, incluso educarlo. Esto último no sé lo que es o en qué consiste, pero el verbo denota una posibilidad de mejoría, es de suponer, o tal vez no, porque es un verbo ambiguo. Educar a veces se confunde con adoptar unos hábitos que están de moda, y eso no implica necesariamente una mejoría, incluso puede suponer una franca desmejoría. En cualquier caso, cambiar el paladar puede ser una consecuencia de circunstancias que implican cambios en los hábitos de vida. Si uno se va a vivir a Laponia, es imprescindible que no sea alérgico a la carne de foca, o de reno. Los extraterrestres disponemos de una ventaja cualitativa: comemos lo haga falta, nuestro paladar es galáctico. Yo, por ejemplo, con un chocolate con churros para desyunar, una ensalada y un entrecot al mediodía y guacamoles con patatas fritas para la cena, ya voy servido.
Las molestias corporales, cuando por algún motivo se enquistan y se vuelven insidiosas, desmejoran notablemente la calidad de vida. Yo, por ejemplo, debido a una pequeña pero irreductible infección que se manifiesta en forma de perenne cansancio, me veo impedido para escribir mi obra maestra y, quién sabe, tal vez la piedra angular de la literatura del siglo XXI. Nadie recordará dentro unos años (¡qué digo! Unos meses y gracias) las inserciones banales en un blog de un aspirante a escritor. Pero si pudiera escribir esa obra excelsa, es más que probable que estas escasas líneas se subastasen algún día en Sotheby’s y que algún potentado con tanto talento para los negocios como escaso criterio para la apreciación del arte pagase por ellas una fortuna. A veces, muchas veces en mi opinión, la fama es cuestión de detalles, como conocer a la persona adecuada en el momento oportuno, o con más probabilidad ser hijo, sobrino, cuñado o amante de la querida de un subsecretario con menos méritos ...
Comentarios