Ir al contenido principal

La sirena


Esta mañana he visto de nuevo a la sirena. Estaba en la terraza de casa, contemplando el mar y disfrutando de unos rayos de sol, siempre bienvenidos tras interminables días de lluvia, cuando emergió lentamente de las aguas, más cerca que de costumbre, así que pude estudiarla con más detalle. Se tomó su tiempo para salir, como queriendo jugar conmigo no sé qué juego, pero empapado de un espumoso erotismo que me erizó el vello de la nuca. Primero fue la cabeza, la melena rubia partida por la mitad caía sobre sus hombros como una doble catarata de dorados reflejos; sus ojos glaucos de abismal mirada, qué ojos; sus labios que yo intuía rebosantes de salada humedad, qué labios. Emergió un poco más y dejó caer, paralelos, los brazos con que tapaba sus pechos, que quedaron desnudos y perlados de gotas de mar, qué pechos. Siguió subiendo con parsimonia, como si se tratase de un ritual arcano, sagrado y sensual. Entonces pude ver su vientre, qué vientre, su ombligo, qué ombligo. Un poco más, bella sirena, un poquito solo, le supliqué con la mirada. Ascendió aún un poco más y entonces vi su…, su…, ¡qué asco! Con lo mal que me sienta a mí el pescado. (Con las sirenas me ocurre casi lo mismo que con las mujeres: a partir de un punto, me defraudan.)

Comentarios

Andrea ha dicho que…
¡Bien! esta vez me has hecho reir. Me ha gustado.
Espero que la sirena no tenga nada que ver con la mujer de tus sueños. Alguna no te defraudara, sobre todo si la ves en un sueño.
¿Has vuelto a comer a pesar de esta experiencia?
Luis Recuenco ha dicho que…
¿Pescado, quieres decir? En realidad me encanta, y las sirenas también.
Emmaskarada ha dicho que…
Con los sirenos me ocurre lo mismo que con los hombres. En la segunda cita ( si es que hay segunda cita) me terminan de defraudar del todo.

Ah, que los sirenos no existen...

Ni siquiera existen, qué decepcionante.

Entradas populares de este blog

Machismo asesino

De entre los crímenes que se han estatuído como habituales en casi todas las sociedades contemporáneas me resultan especialmente repugnantes las agresiones sexuales. Cualquiera puede ser una víctima pero los grupos de riesgo más elevado con diferencia son las mujeres y los críos. Los niños son víctimas potenciales de casi todo por su indefensión biológica y psicológica, y esta invalidez propia de sus pocos años está más que asumida por los mayores quienes mediante el instinto de protección y las leyes especiales para infantes ponen un especial empeño en protegerlos. Y aún así son los niños quienes más sufren y menos defensas tienen cuando suceden tragedias del tipo que sea. Pero ese peligro extra al que están expuestos es inherente a la niñez y toda la sociedad lo tiene asumido.
Con las mujeres la cosa es bien distinta. El innegable hecho de su inferioridad física respecto a los hombres y el detalle fisiológico de que no haga falta que la mujer se excite sexualmente para que el hombre …

Resumen de un cuento de fantasmas

Me encantan los cuentos de fantasma. Aquí les apunto uno de los más sintéticos de Washington Irving, “El estudiante alemán”, que H.P. Lovecraft clasificó como ejemplo de la “Desposada cadáver”, tomado de la compilación “Fantasmas” de Eduardo Berti..
En “El estudiante alemán”, el joven Gottfried Wolfgang es un apasionado de la lectura que cree en un mundo imaginario al margen del mundo real y que todas las noches sueña con un mismo rostro de mujer. En el inicio del relato, Wolfgang camina por las calles de la Francia revolucionaria cuando, al llegar a una plaza, ve una persona junto a una guillotina. Para su asombro, la persona es la mujer con la que él sueña y de la cual se ha enamorado. Wolfgang y la mujer mantienen este diálogo:

-¡No tengo amigos sobre la tierra! -dijo ella. -Pero tiene hogar -replicó Wolfgang. -Sí, ¡en la tumba!

El estudiante recoge a la mujer y le ofrece que vivan juntos para siempre. “¿Para siempre?”, pregunta la desconocida, con solemnidad. “¡Para siempre!”, repite W…

La inutilidad de algunos tratamientos

Cuando los padres de Miguelito llevaron a su hijo al psicólogo a causa de unos problemas de adaptación en el colegio se quedaron sorprendidos del diagnóstico: Miguelito era un superdotado para casi todas las disciplinas académicas pero un completo gilipollas para la vida. El psicólogo les aconsejó que no se preocuparan porque esto era algo relativamente frecuente y además se podía intentar solucionar con una terapia adecuada. El niño era un fuera de serie en lo abstracto y un completo negado en lo práctico. Así que se estableció un programa terapéutico que debía dar los frutos deseados en un año a más tardar. Ya desde las primeras sesiones el terapeuta advirtió que los resultados iban a depender en buena medida de la inversión de la gilipollez de Miguelito, que parecía tener más calado psíquico que las habilidades por las que destacaba su mente. A pesar de los diferentes métodos usados por el especialista para frenar lo indeseable y potenciar lo más valioso en la mente del niño, ningu…