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Leer


Un lector compulsivo es una especie de loco, pero de loco verdadero, que son los que parecen cuerdos. La lectura como agente activo de la locura no es una explicación: muchos leen sin volverse majaras. Lo anómalo está pues en el lector, en cierto tipo de lector. ¿Qué impulsa a alguien a leer una vez tras otra una obra? ¿Qué magia o veneno lleva a algunos a la lectura como los podría llevar a la droga? La respuesta, como casi todas, es especulativa: la insaciable curiosidad; el querer saber, y sabiendo, saberse, ser más profundamente uno y sin darse uno cuenta, mejor persona; el irrenunciable ejercicio de la libertad individual que a través de la lectura los emancipa y enajena, los hace otros y hace otros a los otros (mejores personas). La lectura cambia la vida de los lectores, de esos lectores compulsivos, intransigentes, devotos. La lectura ejercida con fiereza tensa cada músculo del cuerpo, desgarra el alma, aturde finalmente, al acabar, el pensamiento; y provoca un sueño agitado lleno de fantasmas literarios, de robinsones, de mosqueteros, de quijotes. Tanto cambia la vida la lectura apasionada que uno termina por querer escribir cuando uno, bien lo sabe, no es más que un lector. Pero un lector ya sin remedio, para toda la vida.

Comentarios

mi nombre es alma ha dicho que…
Lectora compulsiva a ratos, extrañamente sin leer poesía, o no mucha poesía, ¿que será lo que nos impulsa a escribir?

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