Un lector compulsivo es una especie de loco, pero de loco verdadero, que son los que parecen cuerdos. La lectura como agente activo de la locura no es una explicación: muchos leen sin volverse majaras. Lo anómalo está pues en el lector, en cierto tipo de lector. ¿Qué impulsa a alguien a leer una vez tras otra una obra? ¿Qué magia o veneno lleva a algunos a la lectura como los podría llevar a la droga? La respuesta, como casi todas, es especulativa: la insaciable curiosidad; el querer saber, y sabiendo, saberse, ser más profundamente uno y sin darse uno cuenta, mejor persona; el irrenunciable ejercicio de la libertad individual que a través de la lectura los emancipa y enajena, los hace otros y hace otros a los otros (mejores personas). La lectura cambia la vida de los lectores, de esos lectores compulsivos, intransigentes, devotos. La lectura ejercida con fiereza tensa cada músculo del cuerpo, desgarra el alma, aturde finalmente, al acabar, el pensamiento; y provoca un sueño agitado lleno de fantasmas literarios, de robinsones, de mosqueteros, de quijotes. Tanto cambia la vida la lectura apasionada que uno termina por querer escribir cuando uno, bien lo sabe, no es más que un lector. Pero un lector ya sin remedio, para toda la vida.
Ayer fui al cine. Alien versus Predator. La gente chillaba y hacía todo tipo de aspavientos. Mi sentido del miedo, muy distinto del de los humanos, no se ve afectado por ese tipo de imágenes y secuencias manidas de supuesto terror. En mi planeta, esa película equivaldría a una actuación de Epi y Blas, como mucho. El monstruo de las galletas, ese sí que se gana el sueldo, ¡qué monstruo! –literalmente-. A mí también me encantan las galletas, sobre todo las que tienen tropezones –las inglesas, esas son las que rompen-. Gastronomía. No sé qué comen en mi planeta –se lo preguntaré a mi madre en nuestra próxima comunicación mental interestelar-, pero aquí, en la Tierra, según el sitio a veces no hay forma de ingerir lo que te sirven. Otras veces, en cambio, hay que reconocer que el paladar advierte el esfuerzo y buen hacer del chef o cocinero mayor y agradece el resultado, aunque por lo que a mí respecta no logro alcanzar las cimas de placer gastronómico a las que algunos entendidos...
Comentarios