Bvalltu no quiere salir porque hace mucho frío. Me pregunto si un extraterrestre es sensible a la temperie del mismo modo que los humanos; se lo pregunto; me responde que se le están congelando los huevos. Concluyo que la grosería es un mal cósmico. Dejamos la metafísica para hablar de fútbol. Mourinho es un capullo, Guardiola metrosexual, al Málaga no hay quien lo enderece, ni siquiera la sagrada palabra del Corán. ¿Hay un remedio para todos los males o más bien cada mal tiene su propio remedio? O sólo algunos males tienen remedio, o nada lo tiene. Bvalltu apuesta por esta última opción, pero su opinión es irrelevante porque su mundo no es de este reino. ¿Qué vio Ava Gardner en el padre de Miguelito Bosé? ¿Por qué están desapareciendo las 'mujeres fatales'? Si alguna fatalidad ha de lapidar mi vida, la quisiera de una mujer, con un cierto parecido a la Gardner, o la Hayworth, o a la Garbo, y no a una de esas insulsas hipersiliconadas que, a falta de talento, lucen liftings más o menos resultones. Parece que el mundo árabe quiere transformarse en un mundo mediocre como el nuestro; que Alá los asista. Y yo sigo, mal que le pese a Bvalltu, dale que dale con mi pregunta: “¿De qué coño se ríe Zapatero?”
Las molestias corporales, cuando por algún motivo se enquistan y se vuelven insidiosas, desmejoran notablemente la calidad de vida. Yo, por ejemplo, debido a una pequeña pero irreductible infección que se manifiesta en forma de perenne cansancio, me veo impedido para escribir mi obra maestra y, quién sabe, tal vez la piedra angular de la literatura del siglo XXI. Nadie recordará dentro unos años (¡qué digo! Unos meses y gracias) las inserciones banales en un blog de un aspirante a escritor. Pero si pudiera escribir esa obra excelsa, es más que probable que estas escasas líneas se subastasen algún día en Sotheby’s y que algún potentado con tanto talento para los negocios como escaso criterio para la apreciación del arte pagase por ellas una fortuna. A veces, muchas veces en mi opinión, la fama es cuestión de detalles, como conocer a la persona adecuada en el momento oportuno, o con más probabilidad ser hijo, sobrino, cuñado o amante de la querida de un subsecretario con menos méritos ...
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