Yo
cuento el cuento de una estrella sin noche, de un rumbo sin barco, de
un llanto que llora una risa sin fin. Cuento un cuento sin final que no deja huella,
esa huella fácil que solo está en el fin. Cuento cuentos sin contar
contigo, cuento historias que dejan dormir, las olvidas con la
rapidez de un parpadeo y no echas de menos principio ni fin. Cuento
lo que invento sin que me lo pidas, y yo y los inventos nos llevamos
bien: yo imagino un imposible idiota y ese pobre idiota ya vive sin
mí. Cuento lo que siento sin sentir de veras, cuento lo que un tonto
no supo contar, cuento lo imposible y hasta lo impensable que antes
que yo alguno ya pensó por mí; y lo hizo posible, y no él sino el
tiempo, que estropea los cuentos de nunca acabar. Cuento mis
miserias, cuento mis mentiras, cuento mis anhelos, cuento mi verdad.
Cuento tus sonrisas, cuento tus silencios, cuento los minutos que nos
quedarán. Cuento sin descanso, cuento sin contar, cuento sin aliento
si te cuento a ti. Cuento por decreto, cuento por condena, cuento lo
que cuento sin poder contar lo que contaría si me lo pidieras, lo
que contaría si fueras verdad.
El viento de fuego abrasaba su piel y le mantenía vivo y alerta. La vasta extensión de arena que se extendía ante su vista era la alegoría de la superación del sufrimiento por la voluntad que él buscaba cuando se adentró solo en aquel desierto tétrico. Siempre tuvo la remota sospecha de que algún día, de alguna manera, tendría que poner a prueba su capacidad de supervivencia, porque el mundo cómodo y abúlico que le había tocado en suerte lo rechazaba desde el fondo de sus entrañas, abominaba de él y de los que lo habitaban, por eso siempre fue solitario y huraño. No pasaba día sin dedicar unos minutos de desprecio a cuanto le había sido concedido sin haberlo él solicitado. Tenía la certeza de haber nacido para encontrar sus límites y vivir en el territorio fronterizo de la muerte, vivir allí y sólo allí con plenitud, con la euforia del suicida que demora voluptuosamente el instante definitivo, con la paz de espíritu que proporciona una hemorragia de adrenalina. Pocas cosas aprendió e...
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