VII A medida que avanzaba su convencimiento se hacía más fuerte. Tenía en mente todo lo que le diría a su suegro. Reproches, recriminaciones, acusaciones con o sin fundamento se atropellaban en su furia por desahogarse con quien había sido el causante de que Blanca no hubiera tenido la vida que se merecía. En su obcecación olvidaba que todo había sucedido con el consentimiento de las partes, incluida Blanca, que no hubo engaño ni traición por parte de don Arturo, quien se limitó a advertirle de las posibles consecuencias de su unión con Blanca. Pero e...
Un alienígena alucinado.