Ir al contenido principal

Tiene narices

 Hay programas de televisión que son un asco, y otros que dan asco. Dentro del último grupo está 'Sálvame', o algo sí. Sus participantes proceden de ancestros reptilianos, por eso nunca se muerden la lengua, porque se envenenarían. Me he resistido a hablar sobre este asunto por pura vergüenza, pero es que están envenenado el país con pequeñas dosis diarias de toxinas. La señorita Esteban proclama acongojada que los últimos meses había actuado bajo la influencia de ciertas substancias de las que, tras un proceso de desintoxicación, se haya por fin libre. Entre lágrimas suplica la comprensión de sus contertulios para superar del todo el problema y a los dos programas se comporta de nuevo como miss maricoño, sin dejar títere con cabeza. Pero hija, estás en misa y repicando y pasándote por la nariz el supuesto amor que todo pueblo debe a su princesa.

En realidad no sé por qué demonios hablo de temas que me la traen floja. Será que tanta mierda te embrutece y te atrae como un enorme remolino marítimo haría con un barquito velero. O con el acorazado Michigan, porque estas escorias de la tele, comenzando por su director Jorge Javier, tienen una fuerza descomunal para engullir cerebros y lobotomizarlos.

Así que no os descuidéis que sin daros cuenta podéis acabar en rehabilitación y pidiendo perdón públicamente mientras os sonáis sonoramente la nariz al tiempo que le mentáis la madre a Teresa de Calcuta.

(los personajes aquí descritos son fruto de mi mente calenturienta, porque sería inconcebible que se dieran en la vida real.)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Resumen de un cuento de fantasmas

Me encantan los cuentos de fantasma. Aquí les apunto uno de los más sintéticos de Washington Irving, “El estudiante alemán”, que H.P. Lovecraft clasificó como ejemplo de la “Desposada cadáver”, tomado de la compilación “Fantasmas” de Eduardo Berti..
En “El estudiante alemán”, el joven Gottfried Wolfgang es un apasionado de la lectura que cree en un mundo imaginario al margen del mundo real y que todas las noches sueña con un mismo rostro de mujer. En el inicio del relato, Wolfgang camina por las calles de la Francia revolucionaria cuando, al llegar a una plaza, ve una persona junto a una guillotina. Para su asombro, la persona es la mujer con la que él sueña y de la cual se ha enamorado. Wolfgang y la mujer mantienen este diálogo:

-¡No tengo amigos sobre la tierra! -dijo ella. -Pero tiene hogar -replicó Wolfgang. -Sí, ¡en la tumba!

El estudiante recoge a la mujer y le ofrece que vivan juntos para siempre. “¿Para siempre?”, pregunta la desconocida, con solemnidad. “¡Para siempre!”, repite W…

Me pregunto

Llevo ya seis años con esto de la escritura. Me pregunto cómo no descubrí a más temprana edad esta vocación. Me pregunto cómo descubriéndola tan tarde no me doy más prisa. Me pregunto a cuento de qué esos miedos que tanto me paralizan. Me pregunto si ser un inmaduro me sujeta la pluma. Me pregunto si antes de que lo fuera algo me la podría sujetar. Me pregunto por el convencimiento del sentido de uno en la vida, que nunca llega porque tal vez no lo haya, a pesar de Viktor Frankel y sus teorías persuasivas. Me pregunto si uno escribe porque ese es su sentido o para descubrir cuál es. Me pregunto por qué desde chico leo tanto, y por qué lo sigo haciendo a pesar de que ya no todo -ni, por desgracia, una parte menor- lo que leo me hechiza. Me pregunto si el hechizo es la finalidad de la escritura, un hechizo justificado así solo lo sienta un solo lector, o solo el escritor. Me pregunto si dar vueltas a las cosas me modifica, me hace mejor. Me pregunto de nuevo si el sol sale para que veam…

Un cuento epistolar

Querida Montse: Ya sabes el motivo que me impulsa a emprender este viaje, así que no mencionaré más el tema para no violentarte; sólo espero que a mi vuelta el tiempo y tu acentuada capacidad de discernimiento te hayan hecho reflexionar sobre el futuro de nuestra relación -de momento, y para mi congoja, inexistente. He decidido que voy a escribir una carta al final de cada jornada en la que te relataré lo que la misma haya tenido digno de destacar, así como mis pensamientos e impresiones del día. Después te las iré enviando, o tal vez no, tal vez me las guarde y nunca sepas de ellas, como no sabes de la verdadera dimensión del amor que te profeso, ingrata musa testaruda y esquiva, lucero de mi mañana, estrella polar de mis noches insomnes, alma gemela; siento en lo más profundo de mi ser que tu corazón de pedernal tiene una coraza a prueba de halagos, pero yo descubriré un resquicio, una mínima grieta en esa armadura para filtrar por ella mi hechizo de amor, para cautivarte con artes …