Una vez soñé que mataba al Papa. El hombre no me había hecho nada, al menos de manera directa, aunque a través de sus prosélitos y maestros míos... pero eso es otra historia. Digo que no me había hecho nada, pero se lo estaba haciendo con gran crueldad disculpada a su parecer por una perenne sonrisa beatífica, a millones de personas en el mundo, sobre todo a los más pobres que suelen ser para colmo los peor informados. El peor delito del Santo Padre era, a mi parecer, la recomendación/imposición de no usar condón durante el coito. Según él y desde siglos atrás todos los ministros de la iglesia católica, la coyunda entre hombre y mujer debe tener como finalidad la procreación. El disfrute es un mal inevitable -un side effect, en jerga bélica- y debe limitarse a su mínima expresión dentro de las posibilidades humanas. Y aquí surgen dos debates, a saber: 1) ¿Es digno alumbrar un niño al mundo sabiendo que trae una condena de muerte debajo del brazo, condena que cumplirá al poco no sin a...
Un alienígena alucinado.