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Algunos datos sobre los humanos

Se da la curiosa circunstancia, aquí en la Tierra, de que los humanos, como especie dominante, dejan mucho que desear, y son inferiores en métodos de supervivencia a la mayoría de las otras especies que pueblan el planeta. Sólo una serie interminable de casualidades favorables los ha encumbrado donde están. Equivaldría a que te tocara cien veces seguidas el gordo de la lotería, casi un milagro. Sea como fuere, ahora dominan el mundo y, si consiguen no exterminarse a sí mismos, su dominio puede que se prolongue algunos milenios más ¡Mala suerte para las tortugas y los linces!   Hace 65 millones de años –que se dice pronto-   un cataclismo causado por el impacto de un meteorito ahora conocido como KT, golpeó este planeta con la fuerza de 100 millones de megatones –equiparable a la explosión simultánea de 8000 millones de bombas como la de Hiroshima- y aniquiló a los dinosaurios, especie que dominó la Tierra durante 150 millones de años,  pero sólo pudo eliminar a l 70% de la vida e...

Emitir opiniones

Advertí pronto, siendo aún un chaval en casa de mis padres adoptivos, que los humanos cultivan una tendencia exagerada a la exaltación de sus emociones cuando surgen ciertos temas, rayando –si no sobrepasando- la pasión exacerbada en ocasiones de tensión dialéctica extrema. Así, por ejemplo, si sale a relucir en una tertulia –en privado o en foros públicos, tanto da- la política o el fútbol, por ejemplo, los contertulios emiten sus opiniones subiendo los decibelios de sus voces en proporción directa al desconcierto que cada uno de ellos experimenta porque los demás no compartan su, para ellos, indiscutible punto de vista. Hay ocasiones en que, para dejar bien clara la inamovilidad de su postura, alguno de ellos la emprende a mamporros con algún otro, para que aprenda. A este método se le denomina conductivismo y hay veces en las que funciona – al menos aparentemente- y el contrincante –en principio dialéctico y después pugilístico- parece reconocer lo equivocado de su punto de vista ...

Mis primeros años

Debo aclarar, por mor del entendimiento conmigo mismo y la honestidad de mis reflexiones en este diario, algunas circunstancias relacionadas con mi periplo en este planeta. Era de esperar que la morfología de mis congéneres –y la mía misma al nacer- no tuviera el menor parecido con la de los habitantes de la Tierra, de modo que el comandante de la nave, que me abandonó aquí como ya he dicho, tuvo la lucidez de amoldar mi figura corpórea a los patrones estético-morfológicos aquí imperantes y que , con la salvedad del período glorioso de  los griegos de Pericles, siguen vigentes en la actualidad. Salvo por algunos detalles que tuvo a bien el comandante modificar para proporcionarme protección en caso de apuros, otorgándome así ciertos, digamos poderes, sobre los humanos. Expongo someramente los atributos en cuestión. Mis ojos fueron dotados de unos nervios inusitadamente elásticos que son como las cánulas quirúrgicas de prospección intravenosa  y que manejo a voluntad sacando los globo...

Presentación de Bvalltu

Ante todo, me presentaré. Me llamo Bvalltu y pertenezco a una civilización asentada en un planeta separado de la Tierra por varios cientos de años luz. Mi madre me parió en una nave de reconocimiento durante una patrulla de prospección de la Vía Láctea. Tanto ella como mi padre pertenecían al ejército (División Infraquasar) y un error insólito en el cálculo de mi nacimiento comprometió seriamente la misión, de ahí que el comandante, ignorando el desgarrado dolor de mi madre, optara por abandonarme a mi suerte en el planeta que les pillara más a mano, que resultó ser la Tierra. Todo esto lo sé porque en mi especie, los individuos unidos por un estrecho vínculo (madre-hijo, esposo-esposa, hacienda- contribuyente), nunca dejan de estar en contacto mental por muy grande que sea la distancia que los separe, así que mi madre me puso al corriente de lo ocurrido en cuanto tuve edad para comprender. Aquí fui adoptado por un acaudalado matrimonio de ancianos que me crió, educó y entregó su am...