Yo cuento el cuento de una estrella sin noche, de un rumbo sin barco, de un llanto que llora una risa sin fin. Cuento un cuento sin final que no deja huella, esa huella fácil que solo está en el fin. Cuento cuentos sin contar contigo, cuento historias que dejan dormir, las olvidas con la rapidez de un parpadeo y no echas de menos principio ni fin. Cuento lo que invento sin que me lo pidas, y yo y los inventos nos llevamos bien: yo imagino un imposible idiota y ese pobre idiota ya vive sin mí. Cuento lo que siento sin sentir de veras, cuento lo que un tonto no supo contar, cuento lo imposible y hasta lo impensable que antes que yo alguno ya pensó por mí; y lo hizo posible, y no él sino el tiempo, que estropea los cuentos de nunca acabar. Cuento mis miserias, cuento mis mentiras, cuento mis anhelos, cuento mi verdad. Cuento tus sonrisas, cuento tus silencios, cuento los minutos que nos quedarán. Cuento sin descanso, cuento sin contar, cuento sin aliento si te cuento a ti. Cuento por ...
Un alienígena alucinado.