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Payaso


Esto de ser nómada debe de parecerse mucho a la esquizofrenia. Estoy aquí pero estaba allí hace nada, y estaría allí si no fuera porque ahora me toca estar aquí, y preferiría estar allí aunque estar aquí es cojonudo. Aquí y allí son uno y muchos lugares separados por el tiempo y la memoria, sitios de los que formas parte, estuvieras o no en ellos, espacios vacíos hasta que tú los habitaste o hasta que tú los habites. Lo que reviste de magia al mundo es la manera en que lo vivas, lo descubras, lo decores con tu presencia curiosa e insaciable. Ser nómada te libra de ataduras y, sí, tiene el inconveniente del lastre de tus maletas, pero a cambio te otorga la oportunidad de elegir, de decidir echar o no el ancla, de levantar el vuelo antes de la tormenta, de dirigir tu vida hacia un norte desconocido, siguiendo un rumbo arbitrario sin brújula y sin remordimientos, y eso es el afán último, el destino de cualquier payaso que se precie de serlo.  

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Para quien tenga la suerte de poder sufragarse el ser nómada, ¿no crees Bvualltu?

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Transcribo el prólogo de la autobiografía del filósofo Bertrand Russell escrito por él mismo: PARA QUÉ HE VIVIDO

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