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Entradas

Sueños irreductibles

En su libro 'Straw dogs' ('Perros de paja') el pensador británico John Gray desmonta por reducción al absurdo la idea de una 'voluntad' humana inmanente. Los datos que aporta para sustentar su tesis, fruto de concienzudos experimentos científicos, parecen inapelables.

Amor asesino II

Sé que Luisa y yo nos queremos, siempre nos hemos querido; a nuestra manera. El amor es un campo muy extenso para reducirlo a un proceso de idealización del otro y a un intercambio decreciente de deseo. Digo decreciente porque la idealización, el altruismo sublimativo con que al principio al menos vemos a la otra persona pronto choca con el sano egoísmo de dar por sentado que también ella nos ve así o debería; tendría que ser así, pero ¿y si no? Y esa pregunta inevitable y dolorosa introduce la duda en la hasta entonces inmaculada relación afectiva. Y la duda lo echa todo a perder, incluso el deseo (o empezando por el deseo). Pero esto solo se da en aquellos que, como he dicho, reducen el infinito registro amoroso a un infantil babeo contemplativo y a una serie finita de cópulas con diferentes grados de disfrute y que acaban por ser un mecanismo reflejo que justifica y cifra la relación amorosa. Luisa y yo siempre supimos que el amor eterno, el que sobrevive a los amantes y pe...

Amor asesino

Estoy a oscuras en mi camarote con la oreja pegada a la puerta que comunica con el camarote contiguo. Luisa y yo habíamos acordado que sería mejor ocupar estancias diferentes, aunque juntas y con una puerta que las comunicaba muy convenientemente por si se producía la reconciliación que yo tanto deseaba y entonces bastaría con dejar abierta esa puerta para unir los dos camarotes.

Mis amigos

Me encantan los animales. Tengo seis perros, tres ponis y un loro. Los perros se comportan como cabe esperar en los perros; los ponis se pasan el día con la mirada atenta y fija en algún punto del horizonte, como si esperaran que algo ocurriese allí en cualquier momento; llevan así años.

Otra vez

Hace muy poco que he recuperado la conciencia de mí mismo y la memoria. Sé dónde estoy de nuevo y sé que que muy pronto volveré a olvidar y empezará otro ciclo que recorreré, como ocurrió con los anteriores, como siempre ocurre, a ciegas, a tientas y a solas.

Pesadillas

Soy propenso a las pesadillas. Llegan en oleadas, a rachas, y como vienen se van. Duran unos días, unas semanas, y en ese tiempo me amargan los sueños (y el sueño). Es sabido que los sueños habitan el universo de lo absurdo, de lo imposible, y pueden llegar a ser mágicos y también horribles, como en las pesadillas.