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Trucos

La única posibilidad de que disponemos para librarnos de nuestras   cadenas es trascendernos a nosotros mismos. Me explico. Cuando, por ejemplo, la angustia de tener que dirigirme verbalmente a más de dos o tres personas me atenaza, pongo en marcha el mecanismo de autohipnosis que tantos años me ha costado dominar y me convenzo de que soy otra persona.

Seres oníricos

Hay un dinosaurio que me está comiendo la moral. O tal vez sea un dragón, porque no estoy puesto ni en historia ni en mitología. A veces pienso que es un dinosaurio y otras que es un dragón. Puede que sólo se trate de una cuestión de matices y un dragón sea un dinosaurio que lanza llamas por la boca sin quemarse; y, a la inversa, un dinosaurio sería un dragón que se ha quedado temporalmente sin combustible y no puede escupir fuego. Lo veo mayormente por la noche, en mi dormitorio, cuando el sueño se apiada al fin de mí y, con su manto compasivo, me pone a salvo de los terrores de las noches de vigilia. Es en ese impreciso instante en que el insomnio cede el sitio al sueño cuando lo veo con claridad. Es grande, de mirada firme y altiva y de porte majestuoso. Me mira con descaro, escruta mis facciones, huele mi miedo; sonríe con indulgencia y se tumba a los pies de mi cama. Si me duermo del todo, por la mañana pienso que ha sido un sueño, otra vez el mismo sueño. Si me asusto y me desv...

Esos pequeños momentos

Es una lástima que sólo en tiempos difíciles demos a las cosas su verdadero valor. Sólo quien ha estado al borde de la muerte está capacitado para apreciar sinceramente la vida y disfrutarla de pleno –al menos durante un tiempo, que la memoria es delicuescente y poco agradecida-. No hay sino que haber sentido el escalofrío que produce la perspectiva de dejar de ser para dar su auténtico valor al milagro de ser, de poder seguir siendo durante unos años más. La más anodina de las personas, o la más apesadumbrada, o la que más clama al cielo por lo mal que la vida le trata, se vuelve súbitamente, gloriosamente agradecida y llena de vitalidad y amor gozoso tras superar el trance angustioso de haber sido rozada por la muerte. Si no te lleva consigo, la muerte te vuelve converso y te devuelve la fe que perdiste al hacerte adulto, te ilumina como a San Pablo y pasas a ser uno de los más acérrimos devotos de la vida. Será por eso que dicen que lo que no mata engorda, sólo que lo que en reali...

Terrorismo de Estado

Creo con Unamuno que la justicia última es el perdón. En una instancia inmediatamente anterior estaría la justicia poética, que no por ser más lírica tiene que resultar menos eficaz. La cuestión de fondo en cualquier caso es determinar sin resquicios el concepto de justicia, y ese es un asunto pendiente en todas las sociedades, principalmente porque uno de los requisitos básicos de cualquier sistema jurídico es la imparcialidad, y quienesquiera que construyan el andamiaje legal que regulará la convivencia en un país estarán supeditados –por humanos todos y por corruptos algunos- al yugo inevitable de la subjetividad, a la rémora insoslayable de la moral de facto y a la tendenciosa presión de los plutócratas. Luego está el problema de la interpretación de las leyes, tanto más surrealista cuanto mayor pudiera ser la tormenta que una aplicación estricta de las mismas desencadenase. En casos extremos, el problema se transforma en una negación de la existencia misma de la infracción a ...

Último cuento del año

  Veinte años después Gema llegó al hotel cinco minutos antes de la hora de la cita. Avanzó despacio hasta el centro del lobby y encendió un cigarrillo con parsimonia; se dispuso a esperar. La descripción escueta de sí misma que le había dado por teléfono al cliente bastaría para que éste la identificase sin posibilidad de error. Rubia, metro ochenta y seis con tacones, gafas de sol, abrigo de armiño: no habría confusión, nunca la hubo antes. Todas las miradas se dirigieron a ella, la mayoría eran de asombro mezclado con deseo. Su físico y su atuendo no pasaban inadvertidos: provocaban, intimidaban, y ella adoptaba poses que aumentaban ese efecto. Mientras expulsaba interminables bocanadas de humo hacia el techo, una mujer se acercó; era más baja que ella, delgada y con el pelo largo y negro, grandes gafas de sol y una voz tímida. -¿Es usted La Sufridora? - Depende. Para ti no, ricura: no eres mi tipo. -Vengo de parte de Pena de Amor. -Ya ¿Y por qué no viene él?, ¿se ha vuelto tí...

El pirata fantasma

El otro día soñé con el fantasma de un pirata. Me extrañó al principio que luciese un sombrero blanco, tan blanco como el parche que llevaba en el ojo. Tan acostumbrados estamos a que los piratas luzcan parches negros que no caí en la cuenta de que un fantasma, aunque sea el de un pirata, no deja de ser en cierto modo la parte oculta del ser humano del que emanó, y por tanto también en cierto modo su opuesto. Así que nada más lógico que el fantasma de un pirata lleve parche y sombrero blancos. El fantasma, en mi sueño, parecía querer decirme algo, pero había algo que impedía la comunicación, bien porque él no pudiese hablar, bien porque yo no consiguiese oír. La situación se tornó angustiosa por lo duradera, demasiado para tratarse de un sueño, y temía yo que acabase derivando en pesadilla si no lo era ya, claro que el análisis de un sueño mientras lo estás soñando difiere necesariamente del que se hace despierto y a trasmano, cuando sólo se tienen los recuerdos del sueño como elemen...

El Libro

‘Y ahora, noble viajero, te contaré la historia de este libro’. Con estas palabras dio mi anfitrión por concluída la cena. Entraron varios servidores y recogieron los restos de la misma, y con precisos y rápidos movimientos convirtieron de nuevo en sala de lectura lo que habían improvisado como comedor hacía sólo un rato. El venerable Rashmund tomó entre sus manos un volumen con las tapas grabadas en oro, de gran tamaño, y lo depositó en el suelo, entre él y yo. Con manos suaves pasó algunas hojas delicadamente, cerró los ojos y olfateó el aire. -¿Notas este olor tan especial que desprende el libro?-, yo asentí, aunque no olí nada, -es el olor de la sabiduría añeja, tamizada por el paso de los infinitos años que han atravesado estas páginas. Este es, noble viajero, el Libro de libros, el que se hizo al principio de todo y en él están compendiadas las palabras con las que Dios amasó el mundo, le dio vida y forma, y lo dejó después en manos del hombre para que lo perfeccionara. Para el...