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Adiós desde mi alma

Mis palabras son insuficientes para expresar tanto dolor. Sirvan, si pudieren, las de Miguel Hernandez, con mi amor y mi profunda pena: para mis tíos, tan carnales como mis padres, Antonia y Antonio. Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano. . Alimentando lluvias, caracolas Y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas . daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. . Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado. No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida. . Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos. . Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo...

Hace frío que te cagas

Bvalltu no quiere salir porque hace mucho frío. Me pregunto si un extraterrestre es sensible a la temperie del mismo modo que los humanos; se lo pregunto; me responde que se le están congelando los huevos. Concluyo que la grosería es un mal cósmico. Dejamos la metafísica para hablar de fútbol. Mourinho es un capullo, Guardiola metrosexual, al Málaga no hay quien lo enderece, ni siquiera la sagrada palabra del Corán. ¿Hay un remedio para todos los males o más bien cada mal tiene su propio remedio? O sólo algunos males tienen remedio, o nada lo tiene. Bvalltu apuesta por esta última opción, pero su opinión es irrelevante porque su mundo no es de este reino. ¿Qué vio Ava Gardner en el padre de Miguelito Bosé? ¿Por qué están desapareciendo las 'mujeres fatales'? Si alguna fatalidad ha de lapidar mi vida, la quisiera de una mujer, con un cierto parecido a la Gardner, o la Hayworth, o a la Garbo, y no a una de esas insulsas hipersiliconadas que, a falta de talento, lucen liftings ...

El gran tour

  Leo en los periódicos que Zapatero está realizando una gira por países árabes cuya finalidad no está del todo clara y cuya oportunidad es cuando menos cuestionable. La gira triunfal tiene su fin en Túnez, donde pretende al parecer ayudar al nuevo gobierno en su transición hacia la democracia. Buena voluntad no parece faltarle. Pero yo no consigo imaginar qué puede ofrecer a los tunecinos, aparte de buenos consejos extraídos sin duda de su exitosa experiencia en el manejo de la crisis económica española. Pero sí puedo imaginar el tono general de una comida de altos dignatarios de ambos países; es más, creo poder imaginar incluso los detalles de la misma. Sería algo así. Zapatero y su homólogo magrebí sentados a la cabecera de una inmensa mesa repleta de viandas. Entre ellos, un traductor. Zapatero, ya comenzado el banquete, decide que es el momento de abordar las cuestiones importantes; y en vez de comenzar con un protocolario: 'MU-Y BU-E-NO ES-TE CUS-CÚS', dice en cambio:...

En sueños

Me entristeció enterarme de la muerte de Berta Ríos. Por supuesto, también me preocupó, me había acostado con ella la misma noche en que fue establecida su muerte. Además, todo apuntaba a que la muerte no fue natural y había sido asesinada. La tristeza me duró poco, como poco dura el entusiasmo de una relación fugaz de una sola noche, pero la preocupación se aferró a mi corazón con el vigor de una pitón, y me asfixiaba las noches y los días de aquel invierno nefasto. Soy soltero por convicción y mujeriego por vanidad; la soltería es cómoda y libre de compromisos; las mujeres son incómodas y comprometidas, o por comprometidas; sea como sea, siempre acaban por reclamar en algún momento algún tipo de compromiso; se me da bien reconocer cuándo ese momento ha llegado o está a punto de llegar y me bato en retirada sin una explicación o una despedida: detesto las justificaciones y odio los melodramas lacrimógenos. Cierro la puerta y me olvido enseguida de los días o semanas (nunca meses) que ...

¿Cuestión de tamaño?

  Tiene Dostoyevski un relato precioso titulado “Noches blancas” (Bielia Nochi) que no recuerdo ahora de lo que va pero me impresionó al leerlo. (Bueno, en realidad sí recuerdo de lo que va y el título original y parentético es una vacilada para quienes se dejen vacilar.) Pues ese relato corto, intenso y apabullante pertenece a una especie de ramificación literaria del genial autor, famoso por sus inacabables novelas. Digo inacabables sin ningún matiz peyorativo: lo eran literalmente, gracias a Dios. Pero es la 'obra menor' de este autor la que llama mucho mi atención, al igual que las 'obras menores' de otros muchos novelistas, con Kafka a la cabeza del pelotón. En primer lugar, un ejercicio de concisión literaria por parte de tamaños maestros es no sólo una cortesía para con los lectores más fatigados o menos entusiastas, sino una muestra de su capacidad para condensar en pocas páginas lo que bien pudiera requerir un amplísimo campo de plumas, y eso no está al alcance...

Suicidas

  Entiendo bien a los suicidas. El mundo se queda pequeño para ellos y saltan. Yo he tenido esa sensación una o dos veces, sólo que no sabía hacia dónde saltar, ni desde dónde, por eso desistí, pero sigo albergando el alma de un suicida en mi interior. El día que cobre sentido el 'para qué' sabré encontrar el cómo, el cuándo y el dónde. En el fondo todo se reduce a una ecuación aritmética cuyo enunciado la policía, a fuerza de intentar resolver la solución, conoce muy bien. Pero como no tengo amigos policías no puedo obtener respuestas que den sentido al 'para qué. Hay, hubo, miembros de mi propia familia que encontraron ese sentido y espero que también respuestas; porque tengo la íntima sensación de que al final todo es cuestión de respuestas. Pero quién necesita respuestas cuando ni siquiera son posibles las preguntas. En mi último viaje, un guía local egipcio me preguntó mientras tomábamos un té qué era para mí lo más importante en la vida. Me pareció tan fuera de lugar ...

Rostros literarios

  Me he dado cuenta solo hace poco que cuando leo una novela y los personajes están bien dibujados (mal asunto sería que no lo estuvieran), de una forma inconsciente les pongo cara a esos personajes, les otorgo rasgos de personas reales o literarias que han dejado poso en mi recuerdo como arquetipos de ciertos patrones vitales, casi siempre al criterio de mi capricho no del todo consciente.   En la última novela que he leído, “La dama de blanco”, de Wilkie Collins, autor con un enorme talento para levantar estructuras de intriga que se desarrollan a lo largo de no menos de 800 páginas sin que la tensión narrativa decaiga ni canse al lector. Uno de los personajes principales, de especial malignidad es sir Percival, cuyo único fin es hacerse con la herencia de su futura esposa, y no se molesta en disimular sus perversas intenciones ni aun cuando todavía hacía la corte a la señorita Laura. A este sir Percival le asigné los rasgos del actor Rufus Sewell, el villano que se enfre...