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Entradas

Machismo asesino

De entre los crímenes que se han estatuído como habituales en casi todas las sociedades contemporáneas me resultan especialmente repugnantes las agresiones sexuales. Cualquiera puede ser una víctima pero los grupos de riesgo más elevado con diferencia son las mujeres y los críos. Los niños son víctimas potenciales de casi todo por su indefensión biológica y psicológica, y esta invalidez propia de sus pocos años está más que asumida por los mayores quienes mediante el instinto de protección y las leyes especiales para infantes ponen un especial empeño en protegerlos. Y aún así son los niños quienes más sufren y menos defensas tienen cuando suceden tragedias del tipo que sea. Pero ese peligro extra al que están expuestos es inherente a la niñez y toda la sociedad lo tiene asumido. Con las mujeres la cosa es bien distinta. El innegable hecho de su inferioridad física respecto a los hombres y el detalle fisiológico de que no haga falta que la mujer se excite sexualmente para que el h...

La inutilidad de algunos tratamientos

Cuando los padres de Miguelito llevaron a su hijo al psicólogo a causa de unos problemas de adaptación en el colegio se quedaron sorprendidos del diagnóstico: Miguelito era un superdotado para casi todas las disciplinas académicas pero un completo gilipollas para la vida. El psicólogo les aconsejó que no se preocuparan porque esto era algo relativamente frecuente y además se podía intentar solucionar con una terapia adecuada. El niño era un fuera de serie en lo abstracto y un completo negado en lo práctico. Así que se estableció un programa terapéutico que debía dar los frutos deseados en un año a más tardar. Ya desde las primeras sesiones el terapeuta advirtió que los resultados iban a depender en buena medida de la inversión de la gilipollez de Miguelito, que parecía tener más calado psíquico que las habilidades por las que destacaba su mente. A pesar de los diferentes métodos usados por el especialista para frenar lo indeseable y potenciar lo más valioso en la mente del niño, ning...

Vuelvo para quedarme

Hace tanto tiempo que no escribo que tengo la certeza íntima de que habría olvidado cómo se escribe si alguna vez hubiera sabido escribir. Podría ofrecer mil excusas para justificar este alejamiento de las palabras escritas, pero ninguna sería cierta, de ahí que se las denomine 'excusas'. La pura verdad es que soy un vago y un inepto que evita escribir porque poner ciertas certezas sobre un papel me hace comprender la verdadera magnitud de mi desidia. Trato de esquivar mis pensamientos alejándome de todo aquello que los evidencie con su verdadera naturaleza de inevitabilidad. Por eso no me acerco al teclado desde hace meses y he convertido la excusa, cualquier excusa, en una rutina diaria para no acercarme demasiado al territorio de las musas, ni caer en la tentación de probar qué se siente tecleando palabras como era mi costumbre. Hoy he pasado de mi propia censura y me he puesto a escribir estas líneas a ver qué siento. Y lo que siento son cosas contradictorias, buenas...

Anécdota sobre Dalí

Refiere Fernando Arrabal una anécdota sobre Dalí que tal vez arroje alguna luz sobre la compleja personalidad del pintor. Según cuenta el escritor se encontraban ambos en Nueva York y Dalí invitó a Arrabal a una fiesta privada en la que era muy posible que se dieran prácticas orgiásticas.
  A veces, tal vez demasiadas, cuando me encuentro en una encrucijada de caminos, me encasquillo, cojo perlilla y no sé hacia dónde tirar. Me suele pasar más cuando uno de los caminos tiene que ver con mi salud, cosas de ser hipocondríaco. Me ofusco de tal manera que lo veo todo negro o rojo -tanto da- y no hay luz al final del túnel ni voz meliflua que me anime a ir hacia ella -hacia la luz-. En esas ocasiones me siento tan ínfimo y tan pusilánime que llego a despreciarme como humano y también como ser viviente porque ni al débil instinto que aún me queda atiendo. Me limito, lo confieso, a sentarme enroscado sobre mí mismo, con la cabeza entre las piernas y las manos tapandome los oídos, esperando el vano milagro de que todo se solucione por arte de magia y yo salga bien parado del atolladero que de seguro he provocado yo mismo. Como la situación de espera milagrosa no puede durar, a menudo soy presa de la ansied...

La lengua y la mala praxis

No encuentro explicación a la falta de respeto que se tiene a la gramática por parte de los periodistas, sobre todo de los deportivos. Hace ya algunos años que la preposición 'sobre' se ha convertido en muletilla para los narradores de partidos de fútbol -sobre todo- fagocitando lingüísticamente a otras preposiciones más adecuadas para según qué expresiones. He aquí algunos ejemplos:

Relato de Navidad

Era difícil avanzar en aquel territorio donde llovían bombas y proyectiles desde la oscuridad. Él lo comentaba como un reproche, pero ella sabía lo que estaba haciendo. Reunidos bajo el esqueleto de hormigón de un edificio tomaron aliento. Él insistía, pero qué hacemos aquí, hacia dónde vamos. Ella solo apretaba los labios y seguía los dictados de su convicción: avanzar y avanzar. Cruzaron la calle con mucho riesgo; delante, ella, con un bulto de enseres estrechado por sus brazos, detrás él, mirando alocado hacia todas partes, tratando de adivinar el origen de una bala mortal para esquivarla a tiempo. Vano intento, bien lo sabía, pero su amor por ella era tan inmenso como sumiso; y la seguía en su loca huída. Salvaron la acera en la noche oscura y se internaron en un edificio medio derruido que alzaba su tétrica silueta entre los destellos de las armas. No puedes más, mi amor, dijo él con voz rota, y era verdad: ella no podía más. En un portal abandonado y ruinoso ella s...