( Advertencia: me gustaría publicar en este blog algunos cuentos ya escritos. No domino la técnica bloggera así que iré avisando. Lamento no ser más pulcro con mis publicaciones, pero estoy obviamente limitado) Día de pesca Aunque no sabía muy bien por qué, Ernest gritó con furia. -¿Pero dónde diablos está la llave? -Ya hemos hablado de eso, -dijo Dodge con voz tranquilizadora-, ahora lo que tenemos que hacer es buscar en cada rincón del camarote para encontrarla. Y sobre todo no debemos ponernos nerviosos -dirigió a Ernest una mirada de reproche-. -Exacto, Ernest –dijo Conrad-, no hay que ponerse nervioso, lo hemos hablado hace apenas un minuto y tú ya lo has olvidado. A ver cuándo aprendes a dominarte, hombre. -Pero es que no lo comprendo, tenía que estar en la cerradura, tenía que estar en la cerradura –la voz de Ernest fue convirtiéndose en un murmullo mientras repetía la frase. Al final enmudeció y se sentó en el suelo con la espalda apoyada contr...
Un alienígena alucinado.